Entre la Edad Media y el siglo XVIII, en Europa se hicieron cientos de juicios contra animales. Había dos tipos. Los animales domésticos que mataban o herían a alguien, como cerdos o toros, iban a tribunales normales, igual que una persona. Las plagas, como ratas, langostas o gorgojos, iban a tribunales de la Iglesia, que podía amenazarlas con la excomunión. Y en los dos casos había acusación, defensa y sentencia.

¿Es verdad que unas ratas tuvieron abogado?

Sí. A principios del siglo XVI, en Autun (Francia), las ratas se comieron la cosecha de cebada de la zona. Las autoridades las citaron a juicio, y al tribunal le asignaron un defensor: Barthélemy de Chasseneuz, un abogado que después se haría famoso justo por este caso.

Cuando las ratas no se presentaron (sorpresa), Chasseneuz empezó a sacar excusas brillantes. Primero dijo que la citación no era válida porque las ratas vivían en muchos pueblos y no se habían enterado, así que el juez ordenó leerla en las iglesias de toda la región. Y cuando volvieron a faltar, argumentó que no podían ir porque los gatos del pueblo las matarían por el camino, y que el tribunal debía garantizarles un viaje seguro. El juicio se aplazó y, por lo que se sabe, nunca llegó a sentencia.

¿Por qué quemaron a un gallo por poner un huevo?

En agosto de 1474, en Basilea (Suiza), un gallo fue acusado de un crimen "contra la naturaleza": poner un huevo. En esa época se creía que un huevo de gallo podía incubar un basilisco, un monstruo con cuerpo de serpiente cuya mirada mataba, y que era cosa de brujería.

Su defensor no negó lo del huevo. Argumentó que el gallo no había hecho ningún pacto con el diablo y que poner un huevo no fue algo voluntario. No sirvió de nada: el gallo y su huevo fueron quemados en la hoguera ante una multitud.

¿Qué pasó con el cerdo ahorcado en Falaise?

Este es el juicio más famoso de todos. En 1386, en Falaise (Normandía, Francia), una cerda atacó a un bebé de tres meses, que murió. El animal fue arrestado, encarcelado y juzgado. La sentencia fue la de un humano: la arrastraron, la mutilaron igual que había herido al bebé y la ahorcaron en la plaza del pueblo.

Lo sabemos por un documento real: un recibo de enero de 1386 en el que el verdugo cobra su trabajo… y en el que incluso aparece el pago de unos guantes nuevos para la ejecución. Lo de que la vistieron con ropa de persona, con chaqueta y calzones, se cuenta en libros de siglos después, a partir de una pintura de una iglesia que ya no existe. Puede que sea cierto, pero no está probado.

¿Por qué juzgaban a los animales?

Los historiadores no se ponen de acuerdo, pero hay varias ideas. Para la gente de la época, el mundo tenía un orden puesto por Dios, y un animal que mataba a un niño lo rompía. El juicio servía para restaurar ese orden en público y mostrar que la justicia funcionaba. En el caso de las plagas, era la forma de pedir ayuda divina cuando ya no quedaba nada más que hacer.

  • Ratas de Autun (siglo XVI): juicio con abogado, nunca hubo sentencia.
  • Gallo de Basilea (1474): quemado en la hoguera por "poner un huevo".
  • Cerda de Falaise (1386): mutilada y ahorcada en la plaza tras un juicio.
  • Gorgojos de Saint-Julien (1587): el pueblo llegó a ofrecerles un terreno propio para que dejaran en paz las viñas.

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Preguntas frecuentes

¿Es verdad que en la Edad Media juzgaban a animales?

Sí. Entre la Edad Media y el siglo XVIII hubo cientos de juicios contra animales en Europa, con acusación, defensa y sentencia. Hay documentos que los prueban.

¿Qué pasó en el juicio del cerdo de Falaise?

En 1386 una cerda mató a un bebé en Falaise, Francia. Fue juzgada, mutilada y ahorcada en público. Un recibo del verdugo, que incluye unos guantes nuevos, lo confirma.

¿Por qué quemaron a un gallo en Basilea?

En 1474 lo acusaron de poner un huevo, porque se creía que de un huevo de gallo podía nacer un basilisco. Probablemente era una gallina con aspecto de gallo por un cambio hormonal.

¿Quién defendió a las ratas de Autun?

El abogado Barthélemy de Chasseneuz. Argumentó, entre otras cosas, que las ratas no podían acudir al juicio porque los gatos las matarían en el camino.

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